jueves, 16 de febrero de 2012

EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS CUIDABA DE SUS INVALIDOS

A los núcleos humanos que habitaron Europa central, suroriental y el occidente de Asia hace unos 100,000 años, se les dio el nombre genérico de hombres de Neandhertal. Aquellas agrupaciones humanas recibieron este nombre, porque los primeros fósiles fueron hallados alrededor de 1856, en cavernas situadas en un pequeño valle llamado de Neandhertal, cerca de Dusseldorf, Alemania.
Como consecuencia del descubrimiento de otros depósitos de fósiles, en cavernas y de su estudio, se reconocen ahora diferentes agrupaciones de la raza Neandhertal. Aunque las características físicas difieren un tanto entre los numerosos grupos que poblaron las regiones mencionadas, tienen algunos rasgos que son comunes.
Los hombres de Neandhertal se identifican en general por la pequeñez del cráneo, la frente angosta, huesos ciliares protuberantes, pómulos moderadamente salientes y huesos de las extremidades y del tronco fuertes y cortos. Su contextura ósea es diferente a la de los seres humanos modernos.

Lo que Dicen los Fósiles.

Los restos fosilizados descubiertos en distintas cavernas, pertenecientes a hombres de Neandhertal no sólo muestran cómo eran, sino también cómo vivían aquellos seres primitivos. También permiten conocer sus sentimientos. Esos restos permiten establecer su comportamiento y dejan entrever ciertos atributos que colocan definitivamente a la especie humana fuera de la línea común de las otras especies animales.
Por el medio en que les correspondió vivir  y por las dificultades que tuvieron que afrontar para no dejarse vencer por las fieras y las inclemencias del clima, se da por aceptado que tuvieron que ser de naturaleza brutal, con inclinación más hacia lo animal que a lo humano, sucios y siempre listos a matar.
Sin embargo, en estos semihombres de naturaleza salvaje, existieron sentimientos y cualidades que les colocan en un plano totalmente diferente al del animal. Muchas veces con el término “hombre de las cavernas” se quiere dar a entender lo que es antihumano e instintivo. A ellos quiere atribuírseles la violencia que muestran sus descendientes, el deseo patológico del hombre actual por estropear y dar al traste con el ambiente que le rodea, mas, esta no es la realidad.

El Altruismo, Característica Humana.

A lo largo de más de cien mil años la especie humana ha demostrado ser única. A diferencia de las especies animales, el hombre tiene capacidad de discernimiento,  de selección y de distinción de lo bueno que en él existe, entre las muchas complejas características de su naturaleza. En esta forma ha podido, paso a paso, escalar su actual posición en el mundo. Con esto se comprueba que las acciones del hombre no deben juzgarse por su animalidad sino por su humanidad.
¿Podría explicarse la inclinación a matar de algunos seres como la herencia biológica de los primeros hombres cazadores, depredadores como la mayor parte de los animales que le rodeaban?. La experiencia muestra que casi todos los humanos sienten desagrado, dolor y disgusto cuando tienen que matar. Cuando sobrevienen las guerras, por ejemplo, se trata por todos los medios de justificarlas con la más sutil  propaganda. Porque en el fondo nadie las considera deseables, aunque se tenga la convicción del triunfo. El altruismo es, desde que se tiene noticia de la historia del hombre, uno de sus valores absolutos.

Los Fósiles Cuentan Conmovedoras Historias.

El eminente científico René Dubos, profesor de la Universidad Rockefeller, en una de sus obras explica que en la caverna de Shanidar, en Irak, se halló el esqueleto fosilizado de un hombre adulto neandhertaliano. Los restos indican que este hombre vivió hace más o menos unos 50,000 años. Mostraban que fue ciego, y que siendo aún niño perdió uno de sus brazos. Mostraban también que su muerte fue accidental, aplastado por rocas desprendidas de la caverna, a la edad de 40 años.
El recuento de estos detalles tiene por finalidad destacar el hecho de que un hombre ciego e inválido, necesariamente debe ser incapaz de valerse por sí mismo, para buscar alimento o para defenderse. No obstante vivió 40 años y su muerte no fue por causas naturales. Es lógico suponer que durante su vida recibió las atenciones y cuidados de los miembros de su clan. Mostraron con él sentimientos altruistas, de ayuda mutua, de humanidad. No lo consideraron un lastre ni lo abandonaron a su suerte. Tuvieron con él caridad.

* De la revista “7 DIAS”, del 13 de Agosto de 1976, Lima - Perú.

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